Lansbury - That Creepy Hope On Love
(Astro Discos, 2003)
Por fin Lansbury, una de las bandas maqueteras que más y mejor había dado que hablar en los últimos años, tiene listo “That Creepy Hope On Love”, su debut en formato largo.
Lansbury parecen querer dar sus pasos lo más firmemente posible aunque esto suponga una mayor dilación entre sus entregas, quizá por ello el disco llega un año después de la edición de su primer y hasta el momento único EP, el brillante “The Only Thing That Shines”.
Quizá este factor podría sopesarse como un punto en contra de la banda, pero si este sigilo ha supuesto la entrega de un álbum de la talla del que nos ocupa, bienvenido sea.
En “That Creepy Hope On Love” Javier Otero realiza un verdadero derroche interpretativo a medio camino entre la elegancia de Stuart Staples (Tindersticks) y el Kurt Wagner más extremo (Lambchop) mientras se deja envolver por el sonido de una contundente banda que, en ocasiones recuerda a Migala, en otras se muestra más cercana a Lambchop y en las menos se aproxima a los postulados de los últimos Songs:Ohia, pero siempre deambula por los derroteros del folk más taciturno y apesadumbrado.
Así nos encontramos con once canciones excelentemente grabadas (algunas de ellas ya visitadas en la etapa maquetera del grupo), que acaban por conformar un disco homogéneo salpicado por momentos de especial brillantez como “A Luscious Moment (Summertime On The Moon Lowlife)” o el impecable tridente final compuesto por “Addle Choice”, “A Long Day Pass” y “The Birthday Boy”.
Lansbury ponen de largo su visión de debilidades terrenales como el amor o el miedo al paso del tiempo en un sobrio debut que certifica que lo suyo va muy en serio.
E. Pérez