Trajedesaliva - Mima Blanca
(Margen, 2003)
Trajedesaliva nos sorprenden con “Mima Blanca”, su segundo y mejor disco hasta la fecha. Digo sorprenden porque se sacan de la manga un disco con un planteamiento conceptual y, al mismo tiempo abierto, en el que se valen de todo tipo de referencias para erigir una obra rocosa, oscura, medieval y completamente adictiva.
Se respira a lo largo del álbum un ambiente rico, influenciado por un amplio abanico de músicas bien digeridas y con un denominador común, la búsqueda de las emociones a través de la exploración de texturas sombrías e inquietantes.
“Mima Blanca” se erige sobre un único texto, el cual, como si de un conjuro se tratara, es escupido por Una Vena en el segundo de los cortes del disco. A partir de su escucha se hace más fácil asimilar los sonidos que pululan por el disco, siempre frescos, en todo momento sugestivos y nunca previsibles. Desde el transilvánico acordeón del primer tema vamos topándonos con tétricos sintetizadores, vientos extraídos de una lúgubre ceremonia religiosa, guitarras que parecen gritos de dolor y unos teclados que se muestran como los principales generadores de la asfixia que una sabia y comedida percusión dirige con mano firme.
Con estas pautas Trajedesaliva han construido un disco difícil de asimilar, fuera de la norma, casi inconcebible en los tiempos predominantemente inmovilistas que corren, con un sonido propio entre gótico e industrial y, pese a lo que pueda parecer si nos paramos a observar la oscura temática en la que se mueve el grupo, fresco y emocionante para el apabullado oyente.
“Mima Blanca” no se situará en ninguna de las manidas listas de lo mejor del año, no por no merecerlo, sino por toparse con un público varios peldaños por debajo. Sea cual sea el funcionamiento del disco sus artífices pueden estar satisfechos, han firmado un disco por encima de la media que les hace merecedores de nuestra atención.
E. Pérez