Nacho Vegas - Canciones Desde Palacio
(Limbo Starr, 2003)


Nacho Vegas despide el año de la mejor manera posible. Un regalo en forma de canciones o una invitación a entrar en su atípico reino de mentiras y drogas, tragedias constantes y palacios de papel que son, en realidad, tremendas fortalezas imposibles de derribar.

El gijonés demuestra una vez más que funciona a la perfección en las duraciones cortas a través de una selección impecable que nos muestra todas las caras de sus nada escasas monedas. Ya desde el primero de los cortes observamos que la inspiración persigue a Nacho Vegas en todas las estaciones. Siete minutos incapaces de aburrir en una “Canción de Palacio #7” que crece sin cesar a través de instrumentos que se añaden, coros que se incorporan, vientos del oeste soplando en su final...

Con ritmo de country, steel y banjo incluidos, “NV Contra La Industria Del Disco”, segundo de los temas, es todo un alegato emocionado y sincero desde quien sufre en sus propias carnes la mentira ajena pero se muestra contrario a ella. Mención a Townes Van Zandt incluida.

Más tarde, Nacho Vegas llora y se lamenta, entre silbidos, en “La Magnitud de la Tragedia”. Por el torero, por la Guardia Civil, por Ernesto y Alejandro e Inés... La más calmada del disco.

Y entonces llega el vendaval que es “Canción de Isabel”. Entre retales de flamenco, se presenta como un dramático cuento sobre una mujer desgraciada en vida y muerte. Aún más maldita de lo que antes fueron Ezequiel o Baby Cat Face, su historia, desproporcionada y absurda, crea verdadera adicción a través de un ritmo fuerte que violenta, que hace sentir piedad por sus protagonistas, que hace lamentar cada suceso. Una tensión digna de ser novelada.

La “bailable” (así lo reza su hoja promocional) “En La Ardiente Oscuridad” tiene uno de los más transparentes estribillos de Nacho Vegas, y una frase (“Hoy he tomado drogas... que me hacen hablar”) que hace alcanzar el cenit a la canción y presagiar el final del EP. Magistral. Carla Sierra